Cuando eres niña y tu padre te cuenta
un cuento donde el príncipe rescata a la princesa, sueles fantasear
con que un día tu príncipe, ese chico perfecto, también te rescatara
y te hará feliz. El problema es que mientras crecemos todos esos
cuentos los vamos olvidando, ya no creemos que los animales hablan o
que las cosas pueden agrandarse o empequeñecerse por una poción,
seguimos soñando y deseando que nuestro príncipe azul parezca.
Vemos personas felices alrededor nuestro, como nuestros padres,
nuestros tíos, abuelos o el vecino de enfrente que lleva casado toda
la vida con su mujer y tiene 3 hijos perfectos. Pero tu no ves que
llegue el tuyo, han llegado hombres a tu vida, pero solamente te han
ilusionado, enamorado y una vez hecho todo eso se van, rompiéndote el
corazón en mil pedazos.
Cuanto mas roto y sola te ves mas
personas enamoradas y felices ves a tu alrededor. En ese momento
surge la gran pregunta. ¿Donde esta mi príncipe azul? ¿O es que yo
no tengo derecho a el amor o a ser feliz? Lo vemos todo negro y
creemos que nunca nos llegara.
En cierta manera yo paso por ese misma
fase, estoy rodeada de gente que es feliz y que se acaban de
enamorar, que sus parejas anteriores han fracasado pero se
encontraron uno al otro y ahora están en una luna de miel eterna.
Hacen que veas tu vida miserable y que les envidies, que envidies su
felicidad y que extrañes ese príncipe azul que tendría que haber
llegado ya.
¿Donde esta?
No hay comentarios:
Publicar un comentario